De 2 clientes a conquistar a un gigante mundial: la estrategia para lograrlo en solo 24 meses

Alejandro Castellano ha roto todas las reglas del juego: sin inversión externa, en solo dos años y partiendo de cero, ha construido, escalado y vendido una compañía tecnológica millonaria al líder europeo de su sector.

Detrás de este hito está la historia de Maite.ai, un copiloto de inteligencia artificial que no solo ha irrumpido en el sector legal español, sino que ha cambiado la forma en la que trabajan los profesionales del derecho. Una historia de velocidad, visión y ejecución que ha culminado con su reciente adquisición por el gigante francés Doctrine —y que ya está llamando la atención dentro y fuera de España.

El "Momento Eureka": El origen de la idea

La semilla de Maite.ai se plantó en agosto de 2023 durante unas vacaciones en Grecia. Con experiencia previa en una startup del sector legal, Alejandro identificó un patrón claro: los profesionales jurídicos viven de la palabra y, a menudo, sienten una barrera de entrada hacia el software complejo.

Al observar la evolución de la IA Generativa y los Modelos de Lenguaje Grande (LLMs), ató cabos: la IA podía redactar, analizar textos y, sobre todo, permitía una interacción natural. Un informe de Goldman Sachs que señalaba al sector legal como el de mayor impacto potencial por la IA le dio el impulso final para programar el primer Producto Mínimo Viable (MVP).

El primer gran error y el pivote clave

El inicio no fue un camino de rosas. La primera versión salió al mercado con un eslogan provocador: "Adiós abogados. Hola, Maite". Lejos de atraer clientes, la herramienta generaba miedo en los despachos, al ver una tecnología que automatizaba en segundos el trabajo de todo un día.

Con cero clientes y un equipo fundador completado por David García (CTO) y Alex Rodríguez (CMO), la startup hizo un pivote fundamental. Cambiaron la narrativa y el propósito: Maite no venía a sustituir a nadie, sino a ser el copiloto de los profesionales jurídicos, automatizando tareas repetitivas para que los abogados pudieran centrarse en la estrategia y el trato humano.

Transparencia radical y el hito del notarioEn los primeros meses de 2024, la empresa solo contaba con dos clientes. Las demostraciones fallaban cuando los abogados intentaban "pillar" a la IA con preguntas trampa. La solución fue la transparencia radical: admitir que la IA falla, pero trabajar obsesivamente para mejorarla.

Para ello, integraron el BOE, millones de sentencias y resoluciones judiciales para dotar a la IA de seguridad jurídica. El golpe de autoridad llegó cuando llevaron a Maite.ai ante un notario para enfrentarse al examen de acceso a la judicatura en España.

El resultado: 86/100 (superando la nota de corte) y dejando atrás a ChatGPT, que suspendió con 25 puntos menos. Posteriormente, la herramienta alcanzaría una puntuación de 99/100.

Crecimiento exponencial y el "Efecto Abejorro"
A partir de la validación notarial, el crecimiento se disparó: de captar 7 clientes a cientos al mes. Pasaron de ser tres fundadores durmiendo tres horas al día y facturando más de 800.000 € de ARR, a construir un equipo altamente eficiente y 100% en remoto.

Alejandro atribuye este éxito al llamado "Efecto Abejorro":

"El abejorro vuela porque no sabe que es imposible. Nosotros éramos tres ingenieros creando una herramienta para todo el sector legal. Lo hicimos porque nadie nos convenció de que no podíamos hacerlo".

El exit: la adquisición por DoctrineEn febrero de 2026, coincidiendo con su segundo aniversario, con más de 2.150 clientes, 70.000 usuarios y varios millones de euros de facturación, Maite.ai anunció su adquisición por parte de Doctrine, líder de IA legal en Francia.

Este movimiento culmina una trayectoria meteórica de apenas 24 meses. Para Alejandro Castellano, la operación no es un final, sino el inicio de una nueva etapa para consolidar el liderazgo europeo en inteligencia artificial legal, manteniendo su propósito inicial: hacer el Derecho más accesible a través de la tecnología.